A dónde nos lleve la Luz
Andamos de trasteo y nuestros corotos están apilados en dos habitaciones. Hemos vivido en Santa Elena Antioquia desde la pandemia... nuevamente, pues antes de la pandemia, vivimos dos años aquí: Entre pinos, casitas de ensueño, chimeneas y libros. Hemos vuelto a la casa de la pandemia, pues resulta que en este tiempo, mis padres se vinieron a vivir aquí también y pese a que no se divirtieron mucho por su deseo constante de regresar a la ciudad, me divertí mucho con ellos.
Amamos mucho esta casa. Sentimos que nos dimos mucho mutuamente; Ella su cobijo y belleza, nosotros mucha Fe y alegría en momento pandémicos y posteriores. La llenamos de plantas y muebles bonitos, de libros y de ideas hermosas. Ahora... es tiempo de partir. No sabemos a estas alturas para donde nos vamos. No tenemos aún casa y a hoy, 23 de agosto, ya casi 24 pues son las 10:47 pm, no aparece nuestro nuevo hogar. Sabemos con ese saber de experiencia que se llama FE, que aparecerá protno y que será divino. Sabemos también que será un lugar caluroso y lleno de flores... Lo demás... está en la memoria del futuro. Esa memoria desde la cual nos hablan los ancestros para decirnos: Todo está bien. A ese pensamiento nos entregamos.
Ahora mismo estoy tejiendo personajes de Pica Pau Yan. Es una diseñadora increíble con quien estoy estudiando un Taller de Amigurumi y formas. Estoy a la par estudiando su blog e inspirándome en su historia de diseñadora. Vamos en la dirección correcta, también lo sé. ¿Por qué lo sé? Porque la vida me enseña que debo confiar en mi, en mi intuición, en mi experiencia, en la vida misma. Porque lo hemos logrado siempre y porque ahora es el momento de brillar y de No hacer más lo que no quiero hacer. Me mueve la vida a esto: A ser feliz con lo que amo.
Nota: Cuando hablo de mi y alguien más, me refiero a Nick: Mi compañero de vida y Fórmula.


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