Cerati Sinfónico y del por qué un Muñeco Tejido
Este proyecto, esta
creación, esta propuesta de Personalizado, fue una gran delicia. Delicia! Es lo
que se me ocurre decir para esto… Cerati? Huy que susto… pero Vamos!!! Hagámoslo.
Cerati Sinfónico lo llamé. Aquí se combinó todo lo que amo: Música, Tejido,
Cerati (Que es uno de mis músicos favoritos desde muy chiquita) y libros. Volví
al libro de Cerati en primera persona para recordar lo que había significado
ese concierto para Cerati y para mi.
Así que de entrada el
proyecto fue un reto, una maravilla y un aprendizaje. Ilustrar con hilos es lo
más bello que me ha podido pasar. He creado mi vida en torno a procesos muy
bonitos y este, es uno de los más retadores, de los más estimulantes, de los
más inspiradores. Tejer se me ha vuelto no solo mi forma de trabajo, sino mi forma de expresión, de decir, de ser.
Todos los días, cuando canta el gallo que yo llamo Rococó (Por ahí ya le hice su amigurumi a este gallo), les aseguro que me llena una inmensa alegría. Mi primer pensamiento es: Uy! Ya empezó! Y me levanto con toda!!! Cuando ese gallo canta, son por ahí las 4:30 y en mi casa ya huele a café, pues mi compañero de juego, de vida, de fórmula de construcción, se levanta mucho más temprano que yo y cuando me voy a tomar la pastilla de la tiroides, ya huela a café. Entonces se juntan todas las cosas lindas: La gratitud por el ser que me acompaña, el canto del gallo lindo Rococó, la emoción de levantarme a crear. a jugar, el olor a café… vida puritica. Y amo eso y que gracias.
Entonces digamos que sí duermo. Que descanso. Que tengo una energía enorme. Que no siempre fue así. Que tengo toda esta energía desde que me permití hacer esto. Me tiré. Y las cosas van. Así quería empezar este post, por decir que las cosas van y que gracias.
Esto para escribir sobre la siguiente pregunta: ¿Para
que sirven los muñecos? A ver IsaCris ¿Y por qué comprar un muñeco tan caro?
Bueno. He reflexionado mucho los precios de mis creaciones y juguetes. Y cada
vez la magia aumenta más y más. Algunos muñecos, algunos juguetes desde un “simple”
llaverito hasta un hermoso globo o un móvil me hacen pensar mucho este hacer.
Una vez, un hombre muy juguetón me encargó un Jimmy Hendrix costoso por los
tiempos de tejido. La casa de este hombre y su compañera está llena de
juguetes, de cosas increíbles. Y yo me preguntaba la primera vez que fui a su
casa: ¿Es posible que se combine el color, la alegría, el juego… con
reflexiones muy académicas? Porque son dos personas muy académicas.
No crecí. Es decir.
Tengo a mi niña interior muy intacta. Por mucho mucho tiempo no me permitía la
ternura. Luego, por mucho mucho tiempo, veía películas tiernas solita. También
por mucho mucho tiempo me negué muchas cosas que yo solía ser: Cariñosa, usaba
diminutivos, compraba borradores de olor y stickers y caramelos de Garfield, lápices con jirafitas por ejemplo. O hacía casitas con las arepas. Pero al mismo tiempo, era la loca de los libros ilustrados, de los
juguetes, de los libros móviles. Siempre me han gustado los libros ilustrados,
los espacios bonitos que me llenen de alegría, las cosas pequeñitas. Las cosas
coloridas, lindas. Por qué quiere decir esto que no crecí. Entonces muchas
personas no crecieron. Eso no responde al por qué comprar un muñeco, o el Gran por qué de un Amigurumi o de un juguete.
Y pienso que muchas
personas no lo hicieron. No crecieron. Y agradece el mundo que no lo hagan nunca. A crecer me refiero a ese crecer sistémico del nacer, crecer, reproducirse y morir. Ese Crecer con ese acento que dice: A ver!
Debes pagar cuentas y recibos y no se pagan solos. Debes trabajar. Lo cual es
cierto. Y además… debes ir a la oficina, competir en un mercado, hacer la carrera
de especialización para obtener más dinero. Debes levantarte todos los días y hacer la carrera: maestría, doctorado, y tener un sinfín de certificaciones. Esto
porque requieres esto: Hacer la carrera. Es decir. Conozco personas que están
en esta carrera y se divierten como niños. Son apasionados, empeliculados, entregados. No ven la hora de que su gallo Rococó les despierte. Son pocas, pero las conozco. Sin
embargo, la gran mayoría… No se divierten. NO SE DIVIERTEN! Yo era una de
esas personas poco divertidas… y si ya no me estaba divirtiendo como una niña… ¿Para qué mentirme? ya no valía la pena
para mi. No crecí. A eso me refiero.
Y bueno muchacha. Responde pues. Por qué comprar un muñeco caro. Primero que las personas que compran estos personalizados son de entrada juguetonas. No cuestionan el por qué tenerlo porque saben qué es lo que están comprando. Simplemente lo quieren: Color, diversión, ternura, alegría. Estos muñecos les alegran los espacios. Los quieren en su espacio. Les abren las puertas de su corazón y su espacio. Eso para mi es todo. Además, saben también que está accediendo a un tiempo impagable, a una experiencia que no termina. Es una conexión la que están pidiendo con algo muy adentro de ellos y ellas mismas. Eso es invaluable.
Ah! Pero un momento. Es que estas personas pueden comprar un muñeco "caro" (voy a encomillar a este punto del texto la palabra caro) porque crecieron. La cuestión aquí no es el poder adquisitivo. Por ejemplo he hecho trueque con muñecos tejidos. No viene al caso. Estas personas acceden a un muñeco tejido porque no crecieron.
Es mi respuesta para quienes preguntan el porqué de
un muñeco. ¿Por que además me declaro Creadora de Juguetes mágicos, amigurumis y
muñecos tejidos? Porque la magia de los juguetes la ponen los niños… y niños,
gracias al universo cuántico… somos todos. Ojalá eso lo recordemos por siempre.
El mundo es mucho mejor ahora que lo recordamos, lo recreamos, y nos recuperamos.
A Cerati siempre lo vi
como un ser muy juguetón. Su música siempre fue mi favorita porque hablaba de
cosas que a veces solo podía entender con un espíritu de niña: Extraterrestres,
dimensiones espaciales, su poesía es juguetona y por supuesto su música.
Agradezco haber llegado a él desde muy joven.
Cito el texto que
hace al aparte de los Episodios Sinfónicos a propósito de este muñeco Cerati Sinfónico y esto de jugar y divertirse con lo que haces:
“Yo hago música porque
me divierto mucho. Es como una especie de gimnasia emocional, intelectual y me
lleva a un lugar de entusiasmo y de locura que pocas cosas me producen.
Seguramente hay muchas razones de por qué estoy en esto, pero cuando vibro esa
combinación de cosas… me entusiasmo porque empiezan a surgir melodías y
realmente siento que realmente tengo
algo para decir y, al mismo tiempo, me vuelvo loco y me encanta que pase eso. Y
en los momentos en donde estoy componiendo o escribiendo, se sube la antena y
estoy atento a muchas cosas a las que soy permeable y que me funcionan para
hacer una canción, o para buscar un sonido o lo que sea…”





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